El test de placer
Entrevistas
Historias
Patricia Rosas-Godoy

Directora de Comunicaciones y Marketing de Asuntos de Mujeres / Madrid

Soy una periodista venezolana viviendo en Madrid, trabajadora incansable y estudiante vitalicia, emprendedora innata, inventora profesional. Odio las injusticias, amo el café con leche y soy una mujer real que ama, siente y padece

Vale, lo acepto, también hay finales felices en las apps para ligar

Bueno, a ver, como periodista seria que soy (que no quepa duda de ello), hoy he decidido mostrar la otra cara de la moneda en cuanto a experiencias en Tinder y similares; es decir que, responsablemente y a diferencia de mis posts anteriores, esta vez hablaré sobre finales felices después de estar en apps de ligue (sí, mujeres, hay gente que se ha sacado marido en estas andanzas, así que presten atención).

Lo cierto es que yo no he tenido, hasta ahora, un final feliz (debo matizar diciendo que he tenido algunos finales divertidos de una noche con gente de Tinder –que se agradecen mucho-, pero no es el final feliz al que me refiero, ese incluye caminar agarraditos de la mano, ir al cine y quedarse los domingos viendo pelis). Por eso, he decidido recurrir a historias de amigas que están felices y comiendo perdices, con alguien que conocieron a través de sus teléfonos móviles.

Me gustaría empezar con la historia de mi tía, porque si creen que la historia del amor ‘online’ es reciente, se equivocan. Cuando no existían móviles inteligentes y para conectarse a internet, dejábamos las líneas telefónicas inservibles por horas; ella encontró al amor de su vida en un foro de metafísica en Yahoo. El asunto es que a los dos los separaban miles de kilómetros, pero eso no fue impedimento y, desde hace más de 17 años, están juntos y son muy felices.

Volvamos al presente, la historia que les cuento a continuación es de Erika, una lectora de Asuntos de Mujeres a la que debo haber deprimido con mis posts anteriores, y me escribió ([email protected]) para contarme que ella, asidua de cuanta app existe en el mundo desde tiempos inmemorables, encontró en Badoo a su actual pareja; después de tres semanas chateando, decidieron verse y, entre pizza y cerveza, quedaron prendados el uno del otro.

De hecho, ella me dice textualmente: “hubo afinidad inmediatamente, yo sentía que lo quería desde antes” (¡qué romántico, por favor!, yo tuve que leer esta frase varias veces, porque me parecía como de película de domingo; pero lo cierto es que era una persona de carne y hueso, y no Ryan Gosling, quien me la estaba diciendo.) Ahí están Erika y su amor, juntos y, sí, muy felices.

Luego está mi amiga Laura, quien entró en Happn huyendo de un ex nefasto, con la intención de encontrar a alguien que le quitara al otro impresentable de la cabeza… ¡y vaya si lo logró! Justo dos días antes de viajar a ser madrina de la boda de su hermana menor (justo lo que el ánimo de una despechada necesita), hizo ‘match’ con Manuel, un chico guapísimo (IGUAL a Piqué, lo juro), que le prometió que la esperaría a que volviera de su viaje de dos semanas, y así lo hizo; a su regreso, tuvieron su primera cita en una pizzería, y de ahí en adelante nunca más se separaron, viven juntos y son muy felices.

Cierro con la historia de mi amiga Elena, ella conoció a Víctor en Tinder, quedaron para tomarse unas cervezas al poco tiempo de hacer ‘match’ en la app, las ‘cerves’ se convirtieron en cena, luego en un paseo por la calle y, esa misma noche, se dieron su primer beso; luego, a las pocas semanas, ya Elena estaba conociendo a los padres de Víctor y se habían intercambiado las llaves de sus respectivos apartamentos (debo confesar que yo alucinaba por la rapidez con la que se desarrollaban los acontecimientos, pero pensaban que eran esas cosas del amor que le pasa a la gente –que obviamente no soy yo-). Después de algunos (varios) meses juntos, se dieron cuenta de que no estaban hechos el uno para el otro y decidieron separarse, pero mientras estuvieron juntos, fueron muy felices.

Bueno, eso es todo, espero que no se hayan empalagado con este montón de historias romantiquísimas (todas 100% reales, palabra de honor).

 

Yo tengo algunas conclusiones sobre el tema:

1) Tengo que ampliar mi rango de posibilidades, porque no sólo en Tinder ocurren los milagros

2) La pizza es, por excelencia, el alimento del amor

3) Todas estas mujeres tienen en común que lo intentaron hasta que lo consiguieron, así que yo seguiré per sécula seculórum hasta que de entre todos los sapos aparezca el príncipe azul.

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Photo by Jez Timms on Unsplash

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