El test de placer
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Maricarmen Cervelli N. / Directora de Asuntos de Mujeres / Colombia

Periodista venezolana, mamá, esposa, hija, hermana, soñadora, idealista... Entrevistando, investigando, leyendo, escribiendo, editando, organizando, descubriendo, recibiendo y dando, para lograr un mundo mejor para las mujeres.

Tata Gómez de @NoMasSopaMama: “No esperen cumplir las expectativas de todo el mundo”

Tata Gómez de @NoMasSopaMama: “No esperen cumplir las expectativas de todo el mundo”

Tata Gómez de @NoMasSopaMama: “No esperen cumplir las expectativas de todo el mundo”

A Tata Gómez, la creadora de @NoMasSopamama la conocí hace un par de años en una reunión de mamás. Tenía el pelo cortico y ondulado, porque acababa de terminar su tratamiento contra un cáncer de ovario que la hizo replantearse su forma de vivir.

Se dio cuenta de que quedarse en casa, encargándose de su hogar y sus hijos 24/7, no era lo suyo y decidió escribir, contar historias para sí misma y su pequeña Valeria. Sin calcularlo demasiado, creó una serie de anécdotas con las que otras mamás comenzaron a identificarse y conectarse, hasta conformar una gran comunidad que ella llama “Las #Sopers”.

Tata siempre está inventando. Si no está contando historias en su Instagram sobre su vida y la de su familia, está diseñando camisetas, organizando eventos, dando conferencias, promocionando su libro, haciendo videos en YouTube y creando nuevas ideas para generar contenido diferente, innovador, entretenido y coherente con su filosofía de vida: tomarse la vida de mamá con humor, a pesar de las adversidades.

Me gusta esta joven mamá, porque es echada para adelante y emprendedora nata. Se cae, fracasa y se levanta e inventa otra cosa o la hace diferente; pero no se queda quieta.

Recientemente, conversamos con ella en un #InstaLive y nos habló de su enfermedad, de cómo creó su proyecto y de su reflexión como mamá que busca tener voz, encontrar su propio espacio y empoderar a otras mujeres a través de sus historias.

 

Aquí les dejo lo que nos dijo:

 

¿De dónde viene “No más sopa mamá”?

 

Bueno, yo tuve un cáncer de ovario hace tres años, me quedé sin empleo y sin hacer un carajo en mi casa. Mi hija iba al colegio y mi esposo trabajaba. Yo salí de la enfermedad, gracias a Dios, pero me quedé sin nada que hacer. Y mi sueño siempre ha sido escribir, a mí siempre me han encantado escribir, creo que lo hago bien y me hace feliz.

Así que decidí sacar esta cuenta para hablar de mi día a día. “No más sopa mamá” era la frase favorita de Valeria, mi primera hija, y a mí me parecía chistosa. Yo no soy muy seria que digamos, entonces, quería algo chistoso y real. Nunca imaginé que esto iba a ser mi trabajo y me iba a poner a hacer lo que estoy haciendo ahora mismo

¡Pero esto nace del desocupe!

 

¿Por qué te quedaste sin hacer nada? ¿Por el tratamiento? ¿Por qué no te dejaban trabajar así?

 

No, cuando la gente se entera de que tienes cáncer, te tratan mejor, pero también con pesar. Es como decir: “Pobrecita, se va a morir”.

Me quedé sin empleo porque yo no sé cómo hace la gente para hacerse el tratamiento, maquillarse, salir divina y arreglada a la calle. De verdad que lo admiro, porque yo no fui capaz, a mí el mundo se me acabó.

Dejé el trabajo, la universidad, dejé de ser mamá –porque yo ni miraba a Valeria- no me daba ganas de absolutamente nada que no tuviera que ver con la enfermedad.

Así que me encerré y en la última quimioterapia, me dio una infección de aislamiento; me estaba muriendo, básicamente. Quedé con las defensas tan bajas, que me podía volver a enfermar y me recomendaron que no saliera ni me expusiera por tres meses después del tratamiento.

 

¿Qué edad tenía Valeria en ese momento?

 

Un año

 

Estuviste tres meses aislada de ella…

 

¡Más! Porque estuve tres meses aislada después del tratamiento; pero antes de eso, me pusieron a elegir: o sacas a Valeria del jardín para que no traiga enfermedades a la casa o ella va al jardín y no te ve.

Yo decidí que fuera al jardín, porque no quería que estuviera en la casa todo el día viéndome vomitar, llorar, con dolor y con todo lo que yo estaba viviendo. Así que, con el dolor de la vida, la veía por un vidrio de la ventana. Yo le tiraba besos y ella me tiraba besos, nunca había contacto.

 

¿Y qué pasó entonces?

 

Básicamente, me empecé a enloquecer. Mi matrimonio se paró, porque yo estaba fastidiosa, cansada, aburrida, grosera y no quería nada. Augusto (mi esposo) y yo estuvimos muy mal. Yo creo que él no se fue, porque me ama demasiado; pero entiendo perfectamente que fui mamona y, que aunque ya me había curado del cáncer, yo seguía con esa actitud.

Para mí, el cáncer lo acaba todo: matrimonio, economía… Lo que te imagines, lo acaba el cáncer.

Yo creo que él dijo: “Voy a esperar que se alivie, para dejar a esta hp, porque no me la aguanto más”.

Y cuando se separó una famosa muy famosa por esto mismo, porque el esposo la dejó, Augusto y yo nos sentábamos a ver todas las entrevistas que le hacían a ella y ¡Yo entendía al man! Porque uno se vuelve insoportable: Yo me volví una persona 100% negativa, hipocondríaca (siempre estaba en urgencias por cualquier cosa), me mandaron a un psiquiatra y a tomar pastillas para dormir y yo no me las tomaba, yo no quería que me medicaran, porque me parecía horrible; me volví súper celosa, porque como yo me veía calva, horrenda y con una cirugía grande en el cuerpo, cuando él salía a trabajar, yo le reclamaba que seguro estaba con otra o que ya no me quería.

Lo que él no entendía, era que la sanación no es tan fácil. Tú no te sanas tan fácil del alma, ni del corazón, ni de lo que viviste.

Aún hoy, él me pregunta por qué siento tanto miedo. Y yo respondo: porque solo yo recuerdo lo que viví, yo sé lo que viví… (que es una mierda total)…

 

Háblame un poco de ese proceso de sanación

 

Yo solo tengo un psicólogo, un psiquiatra… Para mí, Dios es todo. Yo siento que él me ha sanado. Cuando ando muy angustiada, pongo una canción en particular que me calma y orar también me calma. Llevo tres años pegada a Dios.

 

 

Bueno, y Dios te dio una segunda oportunidad, porque después pasaron cosas maravillosas ¿no? Aparte de sobrevivir, te dijeron que no podías tener más hijos después de Valeria, y quedaste embarazada de Maximiliano.

 

Yo digo siempre que soy el 1% de todo. ¿Tú sabes por qué a mí no me gustan los aviones? Porque hay 1% de probabilidad de que se caigan, y yo soy siempre el 1%.

Mira, ¡quedé embarazada tomando pastillas! Aparte, había quedado menopáusica, a mí ni siquiera me venía el periodo ¿Uno cómo queda embarazada así?

Y cuando iba a mis controles de cáncer, siempre me hacían pruebas de embarazo, porque éstas salen positivas (ese es como el control tumoral). Ese día, que me hicieron la prueba y salió positiva, pensamos que el cáncer había vuelto. Pero me hicieron una ecografía para ver el otro ovario y la sorpresa fue que… ¡Tenía cuatro semanas de embarazo!

 

Últimamente, se anda diciendo por ahí, que muchas blogueras mienten o que muestran un mundo de fantasía, poco realista. ¿Tú cómo eres? ¿Todo es espontáneo o planificas lo que vas a publicar?

 

Mira, yo no lo cuento todo. Mi esposo me dice: “La gente te ve en la realidad y se da cuenta de que eres peor”. A mí me pasan unas cosas insólitas, no sé si es un problema mío o de la divinidad; pero todo lo que cuento es real.

Lo que pasa es que tú tienes dos formas de contarlo: Si lo cuento desde el pesar, obviamente nada te da risa, sino pesar. Y yo ya lloré demasiado y siento que el humor es la clave de todo y toda la vida he tenido un humor así, bueno.

 

¿Cuál crees que es la clave para que le gente se conecte contigo en instagram, te sigan y te hagan tantos comentarios?

 

Yo siento que el nombre, de entrada, llama mucho la atención.

Yo hacía lo que hacen todas: usar hashtags, comentarles a otras personas e interactuar mucho; pero la clave de todo es tener un buen contenido, si tú no tienes un contenido de calidad, que enganche y entretenga a la gente, que cuente historias (no que hable nada más de teteros, pañales y niños), la gente se va.

Y yo enfoqué mi cuenta completamente a las mamás. Yo casi nunca doy consejos de actividades para niños ni de crianza, porque hay que enfocarse en una sola cosa, no puedes tratar de abarcarlo todo.

Primero, no lo vas a hacer bien; segundo, no vas a llamar la atención posteando ese montón de cosas y tercero, ya hay mucha mamá que hace eso. Yo dejé que mis amigas hicieran eso, pero si la gente quiere una cuenta para sentirse apoyada reírse y expresar sus emociones, ahí estoy yo.

 

¿Cómo haces para que tus textos te queden así tan bonitos?

 

Creo que tengo el don (risas). Nací con el don. Yo no nací con el don de la cocina, pero sí el de escribir. A mí me gusta, y a veces me leo y digo: ¡Ay, qué lindo!

 

No solo tienes el don de escribir, sino de comunicarte con la gente y conectarte con las personas para hablar el público. Por eso, también te volviste conferencista y una de tus charlas tiene que ver con tu suegra. La gente piensa que estás en guerra con ella, pero el trasfondo es otro… ¿Nos puedes contar?

 

Antes de tener cáncer, yo era una mujer muy sumisa. No porque me lo pidieran, pero yo me sentía con la necesidad y el deber de complacer a todo el mundo. Mis suegros son chapados a la antigua. Por ejemplo: ellos juran que su hija se casó virgen. Y yo, por mi lado, me casé embarazada. Ellos nunca me criticaron, pero sé lo que eso significa en esa familia.

Entonces, yo era la que le servía la comida a Augusto, cuando él llegaba. La comida siempre estaba caliente, porque si no lo estaba, yo solo pensaba en lo que diría mi suegra (me los quería ganar a todos).

Pero cuando me dio cáncer y pensé que me iba a morir, me dio mucha rabia porque yo no estaba haciendo nada que me hiciera feliz, sino que me pasaba la vida complaciendo a todo el mundo. Y yo creía que era feliz, porque estaba en una zona de comodidad que me hacía sentirme así.

Pero no, esto no era lo que yo realmente quería.

Un día le dije a mi esposo: “Tenemos que hablar. Yo no quiero ser más ama de casa, yo no sé si esto me cueste el matrimonio, pero yo no nací para esto”. Entonces él me respondió: “¿Qué va a decir mi mamá?”. Yo le dije: “No sé y no me importa. Esto no significa que vamos a pelear, pero no me importa lo que ella piense”.

Elegí un trabajo que es rarísimo para ellos: soy bloguera. Han pasado tres años y yo aún, no he podido explicar bien lo que hago. Ya me cansé de contarlo y de explicarlo.

Así que, también senté a mis suegros y les dije que yo ya no iba a ser ama de casa y que iba a trabajar; que iba a buscar a alguien que nos ayudara en casa y que yo quería hacer lo que había soñado. Punto.

Entonces empecé a hacer mi vida como yo quería y mi conferencia se llama “Mi suegra no me quiere”, porque yo no sé si ella me quiere o me ve igual que antes. Pero yo estoy siendo feliz sin dañar a nadie; me estoy poniendo, incluso, por encima de mis hijos.

 

¿Qué es ponerse por encima de los hijos?

 

Que yo adoro a mis hijos, pero cambié el pensamiento de que ser una buena mamá era estar casa, ser una mamá sacrificada, al punto de ni siquiera salir a tomar un café o un trago con las amigas, porque la culpa no la deja. Pues a mí la culpa se me fue.

Yo los quiero y los adoro, pero quiero que Valeria sea así como yo. Sé que a Maximiliano le va a ir estupendo en la vida, pero no estoy tan segura de que a Valeria le vaya igual.

 

¿Por qué no?

 

Vivimos en una sociedad en la que te juzgan por el simple hecho de ser mujer. Yo no quiero que a Valeria la juzguen. Por eso quiero que mi hija vea que yo soy una mujer feliz, tranquila, con un hogar estable, con un matrimonio feliz; que estoy con mi esposo porque soy feliz con él, no porque me toca; que Augusto se puede servir su plato de comida sin problema, porque él hoy me ha demostrado que no necesita a esa mujer que yo era antes.

 

¿Qué sucede alrededor de ti cuando decides no vivir complaciendo a los demás?

 

Yo no quiero pensar que hay que esperar a que te enfermes de cáncer o a que se te derrumbe la vida, para que cambie tu propósito. Yo no quiero que la gente tenga un cáncer para que decida ser feliz, porque la finalidad de la vida es ser feliz.

Al principio es muy duro, porque sí te juzgan mucho, empezando por tu familia. Mi mamá me preguntaba qué hacía yo y si esto me daba para vivir; y hoy andan con mi libro debajo del brazo, orgullosos de su hija.

Hoy salgo, viajo. Mi esposo, mis papás y mis suegros están orgullosos de mí. Mi suegra me convence de que no me lleve a los niños cuando viajo, que ella me los cuida. Cuando doy una entrevista en TV, ella es la primera que quiere verme.

¿Cómo lo logré? Sin pasar encima de nadie para quererme yo y hacer lo que me hacía feliz en el momento, que era escribir, cambiar vidas, las de los demás y la mía.

 

¿Y esto que estás haciendo realmente te da para vivir?

 

Es muy difícil, pero yo creo que sí se puede y no tiene nada de malo. Se los digo con sinceridad a mis seguidoras: claramente cobro por algunas cosas y hago campañas, pero esto tiene un sentido. Yo le dedico el 100% a este proyecto y no tiene nada de malo ganar dinero haciéndolo.

Es malo, cuando te empiezas a vender a través de un producto en el que ni siquiera crees y al que dices sí por la plata. Yo no lo hago, no me gusta.

 

¿Hay que trabajar duro?

 

¡Demasiado duro!

 

Las mamás 24/7 dicen que no tienen tiempo para ellas… ¿Qué les dices?

 

Uno siempre tiene una red de apoyo, aunque no lo quiera ver; uno siempre tienen a alguien. Lo primero que hay que hacer es aprender a soltar, o sea, a los muchachitos no les va a pasar nada.

Hay que aprender a soltar, por la salud mental de nosotras. Lo primero que yo hice fue sacarme de la mente que algo malo le iba a pasar a mis hijos y pedí ayuda. Siempre, si no hay un esposo, hay una mamá, si no, una tía; siempre va a haber alguien. Lo que pasa es nosotras no sabemos cómo pedir ayuda y ni siquiera confiamos en el marido.

A veces le reclamamos que no nos ayuda, y cuando nos ayuda, le decimos: lo vestiste horrible, tú no lo sabes cambiar, mira que eso no es lo que él come.

Así nadie te va a querer ayudar.

 

Algunas mamás tienen miedo de soltar por sentirse juzgadas…

 

Es que no nos juzgan, nos juzgamos nosotras mismas. Hay algo que se llama auto sabotaje, porque nosotras, sin ni siquiera haber salido a comer con una amiga, ya creemos que nos están juzgando por eso.

Entonces, te haces saboteo cuando quieres emprender, cuando te vas a casar, cuando comienzas una relación. Básicamente, te tiene que importar un pepino lo que digan los demás, y no lo digo de una forma grosera; pero el día en que paguen el mercado de mi casa y el colegio de mi hija, les permitiré opinar; si no, no tienen nada que decir de mí.

 

Tata ¿Qué haces tú para criar a una Valeria que se sepa cuidar y querer cuando sea adulta?

 

Yo a Valeria trato de empoderarla. Cuando hablas con ella, ella dice: “yo decido”, porque ella ya decide qué hacer en algunos aspectos de su vida. Trato de mostrarle lo que yo hago, porque yo creo que la mejor enseñanza es el ejemplo.

Pareciera que este camino también exige que nos reinventemos y hagamos otras cosas para poder sobrevivir. No solamente generar contenido en la red, sino crear productos, escribir libros, hacer conferencias… ¿Cómo se reinventa una bloguera emprendedora y cuáles son los obstáculos a los que tiene que enfrentarse?

 

Tienes que ser inteligente. Yo no quisiera vivir de la publicidad toda la vida, a mí me gusta generar contenido. Decidí trabajar con marcas que me hicieran feliz, pero cuando haces ese filtro, te quedas con menos trabajo. Yo pensé que si quería tener un sueldo, me lo iba a hacer yo misma. Entonces, decidí lanzar una línea de camisetas con la que la comunidad de las #Sopers se pudieran identificar.

 

Yo comencé a sacar camisetas con frases poderosas, muchas de ellas chistosas. Y hay camisetas que te hacen sentir poderosas y bueno, estoy en eso, haciendo cosas nuevas con estos productos.

 

Tata… Háblanos de tu libro “Érase una vez una mamá y la historia más bonita del mundo” ¿Por qué tenemos que comprarlo?

 

Bueno, porque este libro se lo hice a mi hija cuando me diagnosticaron cáncer y pensé que sería nuestra despedida. Entonces yo salí a buscar libros, donde pudiera dejarle nuestra historia por siempre, que ella supiera quién era yo y por todo lo que habíamos pasado juntas. Valeria tenía un año, entonces no se iba a acordar de nada.

No encontré un libro así y los que encontraba, eran de bebés. Y yo decía: ¿Dónde está la mamá? La que lo tuvo en la barriga, la que lo sufrió, lo parió ¿Dónde está la mamá? ¿Por qué el rol de la mamá es tan poco importante? ¡Ella crea vida!

Yo quería dejarle a Valeria nuestra historia por siempre, que ella supiera por qué elegimos su nombre, que no tuviera que preguntarle a su papá o a su abuela quién había sido su mamá, porque eso se iba a volver un teléfono roto;  nadie iba a saber definir quién era yo. Por eso, el libro tiene mi película favorita, mi comida favorita, lo que me gustaba hacer, etc.

Lo imprimí en hojas blanco y negro para dejárselo a Valeria y cuando logramos sortear la enfermedad, entonces decidí que las mamás necesitaban, no porque se fueran a morir hoy o mañana, regalarles a sus hijos su historia por siempre, la historia de dos seres que se conectaron al nacer.

Este es un libro para embarazadas, pero también para hijos más grandes que lleven el recuerdo de sus mamás cuando se casen.

 

¿Dónde lo podemos conseguir, Tata?

 

En mi instagram @NoMasSopaMama lo pueden pedir directo, en Medellín, lo pueden comprar en Todo en Artes, si están en Sincelejo, Valledupar o Montería, lo pueden encontrar en SurtiBaby y en Bogotá en Todo Mamá y bebé.

 

¿Cómo no tiramos la toalla en medio de tanto esfuerzo y competencia?

 

Lo más difícil es trabajar, trabajar y trabajar y te das cuenta de que después de todo lo que trabajas, no vale la pena o tú ves que la gente no responde como tú crees que van a responder. Lo más difícil son las críticas.

 

¿Qué haces tú cuando te critican?

 

Cuando se ponen groseros, los bloqueo.

 

Tata… Un mensaje a las mamás, sopers y blogueras

 

Empodérense, busquen la felicidad. Esto no significa que se vayan de su casa o se divorcien, pero se vale tener una voz.

Por experiencia propia les digo que todos los sueños se cumplen, porque mi sueño imposible era tener un libro y aquí lo tengo en la mano.

Sueñen, suena muy cliché, pero luchen por lo que quieren con amor, háganle entender a las personas que les rodean lo que las hace felices; demuéstrense y demuestren al mundo que sus ideas no son tan locas y que están listas para trabajar.

Eso sí, cuando tengan un sueño, no se queden acostadas en su casa esperando que llegue, hay que trabajarlo muy duro como un empleo en un banco.

No esperen cumplir las expectativas de todo el mundo, tranquilas. No las van a cumplir aunque lo intenten.

 

Sigue a Tata Gómez en @NoMasSopaMama

 

Y les dejo por aquí, un video en el que fui la primera invitada de Tata en su sección “Al volante con…” ¡Disfrútenlo!

 

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