Directora de Asuntos de Mujeres / Colombia

Soy periodista, esposa y mamá. Decidí transformar mi oficio de investigar, editar, hacer programas de radio y perseguir noticias, para contar mis propias historias y apoyar a otras mamás con angustias y depresión postparto. Defiendo el derecho de las mujeres a decidir el rumbo de sus vidas y aunque me gustan algunos cuentos de hadas, prefiero las historias reales.

¿Sabes acompañar a una persona con depresión?

¿Sabes acompañar a una persona con depresión?

¿Sabes acompañar a una persona con depresión?

Padecer depresión, en cualquiera de sus variaciones, es algo serio, agobiante y asfixiante. No se suelen ver luces al final del túnel, ni calma después de la tormenta; es posible que se tenga todo para ser feliz, y aún así, el sentimiento es de desesperanza y gran infelicidad.

No es un juego, es una enfermedad.

Pero una persona deprimida puede llegar a ser tan pesimista con su presente y su futuro, tan negativa, irritable o terriblemente triste, que los que están a su alrededor se agotan y muchas veces no encuentran la manera más adecuada de tratarlos. Por eso se apartan, juzgan y critican.

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Entonces dicen cosas como: “¿Cómo puedes estar así si lo tienes todo?” “¡Levántate! ¡Ponle ánimo a la vida!”, “Eres insoportable, nadie te aguanta”, “La vida es bella, no hay por qué estar así amargado”.

Éstas, junto a otras frases, son las cosas que usualmente escucha una persona con depresión. Y, ojo, la gente lo hace sin saber o sin darse cuenta de su error.

Ni hablar de lo que le dicen a una mamá con depresión postparto: “Qué niño tan bello, ¿Cómo no vas a estar feliz?” “Tienes un hijo hermoso, estás en el momento más feliz de tu vida y tienes un esposo inigualable. De verdad, te quejas demasiado”….

Por eso, me parece importante hablar de esto…

El año pasado, asistí a un evento de la fundación Tutores de la Felicidad en Medellín. Se llamaba “Poniéndole la cara a la depresión”. Me gustó mucho porque, aunque se hablaron de cosas tan espeluznantes para muchos, como lo es el suicidio, también nos abrió la mente para comprender mejor a las personas con depresión y cómo esta enfermedad afecta a su familia y amigos.

Pero una de las cosas que más gustó fue que aprendí cómo tratar y acompañar a una persona con depresión.

¡Nada fácil! Pero sí se puede…

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Lo primero que debemos hacer es tratar de ser más empáticos, y esto lo digo en términos generales. Ponerse en los zapatos de los demás, es entender mejor lo que le sucede (así sea muy complicado), es aprender a escucharlo, a tratarlo con compasión y a darle un acompañamiento adecuado en casos como depresión o ataques de angustia y pánico.

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Lo que aprendí en ese encuentro, se los resumiré aquí para que lo apliquen en su entorno:

  • Lo primero que debes hacer es generar un entorno favorable para todos.
  • Observa bien a la persona: ¿Será solamente una tristeza o está padeciendo una depresión? Para los que no se han parado a establecer diferencias, les cuento que todos podemos sentir tristeza en muchos momentos de nuestras vidas, ante miles de situaciones, porque es una respuesta emocional natural; pero la persona triste cuenta con mecanismos para salir de ese estado; la depresión, en cambio, quita las ganas de vivir y es un problema de salud mental con ciertas características visibles: dificultades para dormir o comer, abandono de las actividades que antes producían placer, pueden presentarse alucinaciones o distorsión de la realidad, puede llevar al consumo de drogas, aumentan las emociones negativas y disminuyen las emociones positivas, entre otras cosas.
  • Si notas que la tristeza de esa persona cercana es muy profunda y dura más de dos semanas, hay que empezar a prestar más atención.
  • Siempre debemos hablar delante de esa persona en POSITIVO. Nada de críticas, reclamos o pesimismo; eso no ayuda, más bien, empeora las cosas.
  • Tenemos de ser capaces de ver más allá, de ver qué “se le rompió por dentro” a esa persona.
  • No decir frecuentemente que la persona está deprimida.
  • Cosas como la música, la lectura y las personas positivas, son claves en la recuperación.
  • NO le digas cosas como: “¿Por qué estás así? Lo tienes todo para ser feliz”, “Te tienes que ayudar a ti misma”, “Tú estás deprimida”, etc.
  • Invítala a hacer ejercicio y acompáñala.
  • Dile siempre: “Vas a salir de esto”, “Yo comprendo cómo te sientes”, “Siempre estaré a tu lado”.
  • No la obligues a hacer algo que no quiere hacer.
  • Siempre debes estar ahí por encima de todo, así te reviente la paciencia.
  • Promueve su autoconfianza.
  • Los familiares y amigos imprudentes deben mantenerse alejados.
  • Una persona victimizada puede ser una dura carga, pero hay que tenerle mucha paciencia. Hay que tratarla centrándose en el ser y no en la depresión que padece.

Ten en cuenta: La depresión es un problema de salud mental y necesita el tratamiento adecuado; es más común de lo que muchos podemos imaginar, el cerebro de una persona deprimida tiende a encapsularse, se altera su realidad y no es posible salir solo de esta enfermedad. Es necesario tratamiento médico y ayuda familiar. El trabajo en equipo es fundamental.

Así que… Trata de acompañar adecuadamente, llénate de amor y paciencia, invita a esa persona a hablar de lo que siente, a buscar ayuda profesional e INFÓRMATE sobre lo que tiene, para que la puedas ayudar mejor.

Una persona depresiva necesita librarse de juicios y críticas…

¡Ah! a los esposos de mamás con depresión postparto: Solo escuchen, callen y esperen… Esa es la mejor ayuda.

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