El test de placer
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Daniela Truzman / Periodista / Panamá

Periodista de oficio, escritora de vocación. Millennial y fanática de la cultura pop

#QueLos30MeAgarrenBuena Estoy estancada, pero voy bien

#QueLos30MeAgarrenBuena Estoy estancada, pero voy bien

#QueLos30MeAgarrenBuena  Estoy estancada, pero voy bien

Estaba un poco perdida con este relato sobre mi camino a los 30 años. Así que las pongo al día. Sigo comiendo bien seis días a la semana (ha sido mi mayor compromiso hasta ahora, porque siempre hay un almuerzo o una cena en la que me olvido de las calorías), y sigo yendo tres veces a la semana al gimnasio.

Creo que este es uno de los cambios más importantes que he tenido. Cuando comencé con #QueLos30MeAgarrenBuena sabía que la actividad física era algo que tenía que incorporar a mi rutina y aunque no me gusta tanto, debía hacerlo. Pero, de un tiempo para acá, mi percepción del ejercicio ha cambiado un poco. Descubrí que bailar es algo que me gusta hacer, porque es muy efectivo para engañar a mi cerebro, que no toma esto como ejercicio. Con decirles que ¡no me importa que 70% de las veces lo que me toque bailar sea reguetón!

Me gusta y me divierto. No soy la mejor de la clase (y tampoco es mi objetivo), pero me disfruto cada minuto. Ya me sé algunas coreografías, he notado que me he vuelto más ágil y los movimientos fluyen con más gracia. Lo mejor es que durante la hora que dura la sesión, no pienso en otra cosa sino en lograr hacer los pasos. No hay preocupaciones ni tareas pendientes. En mi cabeza solo estamos el profesor, la música y mis dos pies izquierdos. He descubierto lo importante de sacar tiempo para nosotras mismas y no siento ni una pizca de remordimiento al respecto.

 ¿Obsesionada con el peso?

Como esta es una historia real, debo ser honesta: con el peso estoy estancada. No es algo que me tenga preocupada, pero me gustaría que variara el número de la balanza. Y ya sé lo que están pensando: las gurús saludables de las redes sociales dicen que lo que importa son las medidas, no los kilos (y tienen razón); pero después de tanto esfuerzo, ver un 71 en lugar de 72 kilos (como llevo viendo desde hace más de un mes), me daría un empujoncito extra.

Sí he bajado de talla, he recuperado pantalones que tenía más de un año sin usar y nuevamente me siento cómoda vistiendo blusas sin mangas. Mi médico dice que estoy ganando músculos y por eso me veo más delgada, aunque el peso sea el mismo. De hecho, me aconsejó que me tomara las medidas de la cintura, brazos y muslos de vez en cuando para que notara el progreso, ya que aparentemente comenzar a usar ropa que tenía guardada “para cuando volviera a ser flaca”, no era motivación suficiente para mí.

El otro día leí que el cuerpo se acostumbra a los estímulos, así que existe la probabilidad de que bailar no sea cardio suficiente. Así que para variar un poco las cosas, estoy yendo una vez a la semana a clases de fitcombat (y con esto terminé de dinamitar mi zona de confort). Doy patadas, lanzo puños a un enemigo imaginario, pego gritos como en las películas de karatecas y sudo como si estuviera en un sauna. No espero ver resultados inmediatos, pero sé que es algo que me va a ayudar a bajar de peso. Estar cerca de los 30 es también aprender a soltar la prisa y la ansiedad veinteañera de querer todo para ya y asumir que los grandes logros se toman su tiempo.

Un cambio de rutina

¿Se acuerdan del descubrimiento que hice sobre colágeno? (Se los conté en la entrega anterior que pueden leer aquí). Me temo que es cierto. Con los años la piel pierde su elasticidad, se torna más opaca, frágil y se mancha con mayor facilidad. El proceso comienza a mitad de nuestros 20’s, pero se hace más visible después de los 35. Comienza con el nacimiento de lineas de expresión muy sutiles y quizás con la aparición de algunas manchitas causadas por el sol. En realidad, aún no he notado un cambio radical, salvo que las bolsas en mis ojos aparecen más fácilmente después de un trasnocho que cuando tenía 25 años de edad. Así que creo que estoy a tiempo de comenzar una rutina para mantener mi piel lo más lozana posible.

Les comparto algunos tips que estoy aplicando y que creo que les pueden servir:

  • Toma mucha agua.
  • Lava tu rostro al menos dos veces al día (pueden ser más si, como yo, tienes el cutis graso y vives en un clima húmedo) y desmaquíllate siempre.
  • Protégete diariamente contra las los rayos UVA Y UVB (no solamente en la mañana, debes reaplicar cada 3 o 4 horas). Por temas de practicidad (y coquetería), yo compré un protector con color que me sirve de base de maquillaje, y hasta ahora me ha funcionado muy bien.
  • Duerme 8 horas (además, al descansar también ayudas a tu cuerpo a adelgazar). Sé que para las mamás es difícil,per lo lograrás en algún tiempo, así que procura seguir este consejo.
  • Utiliza a diario una crema humectante, ¡si tienen antioxidantes, mejor!
  • Realizar exfoliaciones semanales para eliminar las células muertas (puedes comprar un exfoliante en la farmacia o prepararlo con azúcar y aceite de almendras).
  • Culmina tu rutina del rostro aplicando algún tónico (yo utilizo agua de rosas, es natural, económico y huele súper rico).

¡Y suerte con los 30!

Fotos: Daniela Truzman.

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