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Mi propia historia

Melissa Wolf Ehrenzeller / Periodista y actriz / España

Soy periodista, actriz, directora de teatro y aprendiz de mamá. Venezolana, inmigrante, de todos lados y de ninguna parte. Me tocó volver a empezar y vamos un día a la vez.

Carta a la mamá que quería ser

Carta a la mamá que quería ser

Carta a la mamá que quería ser

Querida ilusa:

Dos años después del nacimiento de nuestro retoño, te escribo esta carta para contarte que algunas cositas no van exactamente como tenías previsto.

¿Recuerdas que decías que nuestro angelito nunca se portaría mal en publico o haría rabietas? Te cuento que la semana pasada rayó la pared de un restaurante con un creyón de cera -que no sé de dónde sacó- mientras la mamá que soy hoy quería ahogarse en el plato de salmorejo.

Prepárate, porque hay días en los que vas a gritar mucho, vas a desear que se duerma y esperarás con ansias la hora de salir al trabajo. Todo lo que leíste sobre crianza se te va a volver un revoltillo y no sabrás si abrazarle y dialogar, o ponerle en un time out infinito y encerrarte en el baño.

Estarás una buena temporada sin ir al parque porque al querubín le dio por pegar a los niños más pequeños. Y tú romperás a llorar un día cuando una mamá te diga que no debes corregirle porque le estás generando estrés. Lloras porque no eres capaz de decirle que se meta en sus propios asuntos y te deje lidiar a ti con los tuyos, y vas a llorar porque sentirás que estás criando a un niño “bully”. También vas a desear secretamente que su pequeño bebé Montessori empiece a repartir golpes cuando cumpla los terribles dos.

¿Y lo del móvil, la TV y la tablet? ¿Recuerdas cuántas veces levantaste los ojos al cielo criticando esta técnica para aplacar niños? Bueno, te cuento que la memoria de tu móvil está a tope por todos los capítulos de Pocoyó y La Patrulla Canina que nos hemos descargado. Y no levantes los ojos, te invito a ir en Metro dos horas al día con nuestro pequeño.

También quiero contarte que lo haces como buenamente puedes, estirando las horas del día para limpiar, leer cuentos, jugar, tejer, trabajar, cocinar, ir al parque, limpiar, cortarle el pelo y asegurarte de que el enano salga sin mocos a la calle mientras tú pareces una pintura de Pollock.

Jackson Pollock: A Collection Survey, 1934–1954 / MoMa

¿Y los disfraces? Querías hacerle todo a mano y artesanalmente, ¿verdad? El primero salió muy bien pero para este Halloween ya te aseguraste de que se encargue Amazon de las dos terceras partes de los accesorios.

Perdona que te cuente cosas que sé que te van a romper el corazón. Querías ser la mamá perfecta, se te daba bien criticar a otras mamis sin ningún conocimiento de causa… pues ¡A despertar, querida! que criar es más difícil de lo que te contaron.

Si te escribo todo esto es para que sepas que estás haciendo lo mejor que puedes, no te fustigues. Nuestro cachorro es amoroso y alegre y saluda a todo el mundo, abraza a los viejitos que ve en la calle, ayuda a poner la lavadora y a tender la ropa, come alcaparras y aceitunas como si fueran dulces, se ríe a carcajadas, dejó el pañal a los dos años, se duerme solo, dice gracias mil veces al día y nos quiere con locura.

Por cada día malo hay tres buenos, aunque en estos días se hayan juntado todos los malos. ¡Y tú has aprendido tanto! A ser más humilde y respetuosa, a no opinar excepto cuando te preguntan y a decirle a otras mamás en crisis, que lo están haciendo bien porque no te imaginas lo reconfortante que es.

Baja las expectativas, tu hijo no será perfecto, nunca lo será, aprovecha mientras es peque y no se mueve, toma vitaminas porque nos salió revoltoso y llénate de humor… todo esto pasará.

Y por fa, no te apures en tener el segundo.

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Foto: Unsplash.

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