Zoramar C. Oviedo Gallo / Psicóloga, especialista en Mindfulness / Venezuela

Psicóloga. Consultora y promotora de programas de Mindfulness, presenciales y online, para promover la salud, el bienestar y la paz. Instructora esta práctica en corporaciones trasnacionales de servicios y productos de consumo masivo en Colombia y Venezuela, así como en Instituciones Académicas Latinoamericanas, y facilitadora a nivel grupal y personal.

8 formas “zen” para gestionar un jefe súper difícil

8 formas “zen” para gestionar un jefe súper difícil

8 formas “zen” para gestionar un jefe súper difícil

¿A cuántas de nosotras nos ha pasado que en nuestro trabajo nos encontramos con un jefe que resulta ser un personaje frío, descortés, mal humorado, tosco y agresivo… Tanto, que nuestro empleo se convierte en una horrorosa película de terror?

Estoy segura de que muchas de las que me están leyendo en este momento están respondiendo afirmativamente esta pregunta. A veces estas situaciones son tan duras y difíciles, que comenzamos a pensar en irnos del trabajo, pues nos sentimos muy tristes, impotentes y deprimidas.

Y hasta pensamos en quitarnos nuestras sandalias o zapatos y pegárselas por la cabeza a nuestro jefe.

Si bien es cierto que lidiar con un jefe difícil, de mal humor u hostil no es una tarea fácil para nadie, es más común de lo que nos imaginamos. Diego Cardona, decano de la Escuela de Negocios de la Universidad del Norte de Colombia, señala que: “cuando se tiene un jefe difícil, el empleado debe tener la capacidad de estimularse de manera autónoma. Para ello, puede recurrir a satisfactores internos, como el desarrollo profesional, personal o académico. Inclusive, ver esta situación como una oportunidad de crecimiento, un reto que lleve a la innovación y avance en lo profesional”.

Y cuando leo lo que el autor señala, recuerdo una de las mejores frases de Carolina Herrera: “Mi mejor venganza siempre ha sido sonreír como si nunca me hubieran lastimado”, frase que me lleva a pensar y reflexionar acerca de la importancia de manejar nuestras emociones y no dejar que sean ellas las que nos controlen.

Un jefe difícil puede ser la principal causa por la que renunciamos a nuestro hermoso puesto de trabajo. A veces, no hay escapatoria y aunque buscamos trabajo en otro lado, debemos permanecer en el actual.

Y justamente es en esas circunstancias en las que es esencial tomar medidas para mantener la calma, ser resilientes y positivas, y poder sobrellevar nuestra relación con ese difícil dirigente. Recordemos lo que dice Sun Tzu, un general, estratega militar y filósofo de la antigua China: “Triunfan aquellos que saben cuándo luchar y cuándo no”.

Yo personalmente, coincido plenamente con el autor, pues a veces tenemos que bajar la guardia, lo cual no significa que nos estamos rindiendo, sino que estamos haciendo una inteligente pausa para afrontar y manejar favorablemente las batallas.

Ahora bien, seguramente la interrogante es ¿Qué hago?…

Hay distintas formas de abordar la batalla, pero es muy importante que pienses en cual pudiera ser la mejor para ti.

A continuación les comparto algunas tácticas para lidiar con un jefe difícil:

1.- Obsérvate a ti misma. Te invito a hacer este sencillo y fácil ejercicio: “Cuando pienso en mi jefe lo que siento es…” Tiempo sugerido: 5 minutos.

  • Te invito a hacer este ejercicio durante 3 días seguidos. Sólo necesitas papel, lápiz y cronómetro. Te recomiendo no hacerlo en tu oficina, sino en un espacio, tu casa por ejemplo, en el que estés más tranquila.
  • Siéntate en un lugar cómodo, préstale atención a 10 respiraciones y cuando termines, piensa en tu jefe, en toda tu jornada laboral del día y escribe todo lo que recuerdas. Cuando termines, guarda la hoja en un lugar seguro. Te sugiero hacer el mismo ejercicio durante 3 días. Al cuarto día, lee todo lo que escribiste y observa con cuidado si hubo o no cambios en tus sentimientos y emociones, y cómo estuvo la relación con tu jefe. También date cuenta de cómo te sientes mientras lees lo que escribiste.

2.- Observa a tu jefe durante varios días. Escribe lo que hace bien y lo que hace mal. Piensa en cuáles pueden ser las razones por las que hace algo malo. Ponte en sus zapatos y luego decide qué quieres hacer.

3.- Préstale mucha atención a cuáles son las cosas que le preocupan a tu jefe. Esto te ayudará a conocer mejor su estilo de dirección. Por ejemplo, puede que no le preocupe tu horario de entrada o salida, siempre y cuando entregues a tiempo tus informes.

4. No permitas que el mal comportamiento de tu supervisor afecte tu trabajo y tu desempeño. Ayúdate y fortalécete. Te invito a practicar alguna de las técnicas que te he compartido en YouTube (Zoramar Oviedo Gallo). Por ejemplo: “Meditación para descargar los residuos emocionales”

También te recomiendo: “Meditación en tu Facebook Interior” 

5.- No dañes tu imagen personal y tu desempeño, trabajando lento o tomándote demasiados días de ‘permiso’, porque a la larga eso te dejará mal parado a ti, no a su jefe. Además de darle más motivos para continuar con su comportamiento negativo.

6. Mantente un paso por delante de él. Trata de tener siempre listo y al día todo tu trabajo, de esta forma no le darás las excusas para que siempre esté buscando “lo que no has hecho” y recordártelo constantemente. Con el tiempo dejará de ser esa especie de ‘alarma humana’ que siempre te notifica lo que tienes que hacer.

7. “Cúbrete tu espalda”. Ten siempre bien documentado todo tu trabajo, críticas e instrucciones, para que puedas defenderte con propiedad si tu jefe te agrede o te contradice. Recuerda siempre guardar todos los mail en los que te envió sus indicaciones.

8. Y una última recomendación. “Espere antes de reaccionar”. Estar plenamente consciente, tranquila, ecuánime y en paz, te ayuda a tener nuevas perspectivas para lidiar con un jefe difícil o un empleo complicado.

Para finalizar, me despido de ustedes, compartiéndoles una asertiva y maravillosa frase de Vivian Green, cantante y compositora americana:

“La vida no es esperar a que pase la tormenta. Es aprender a bailar bajo la lluvia”.

 

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